La abstención en las elecciones europeas

{ Posted on may 12 2009 by admin }

No es ningún secreto que el índice de abstención en las elecciones al Parlamento Europeo va a ser alto y, seguramente, muy alto. En esta convocatoria, además del desinterés habitual, se suman factores como la crisis económica que sitúa las preocupaciones de la ciudadanía en un ámbito aparentemente alejado del Parlamento Europeo o la frustación que generó el proceso de redacción de la Constitución Europea.

El desinterés ciudadano, sin embargo, no es equiparable a la importancia de las decisiones que emanan de la Unión Europea. En Bruselas se deciden aspectos importantes que modifican la legislación de cada uno de los Estados miembros. La política agrícola y pesquera; la política monetaria, las directivas medioambientales, la energética, etc.

Si las decisiones que allí se toman nos afectan de forma tan importante , ¿por qué no lo percibe así la sociedad? En mi opinión, la respuesta es que durante muchos años ha fallado un aspecto básico de la política como es la comunicación. Los parlamentarios europeos y sus partidos no se han molestado en transmitir la importancia de la Unión Europea. Y ahora, está claro, no se puede esperar que el conjunto de los ciudadanos responda entusiásticamente en unas elecciones.

En este aspecto, también tienen un papel importante los medios de comunicación. Mientras se dedican páginas y páginas a pequeñas luchas de la política de nuestro país, nos olvidamos de las próximas normativas que se están discutiendo en el Parlamento Europeo. Cambiar la dinámica va a ser muy difícil, pero estaría bien poder seguir hablando de ello después del 7 de junio para tratar de transmitir a los ciudadanos, entre todos, cuál es la importancia de la Unión Europea y de las decisiones que allí se toman.


3 Responses to “La abstención en las elecciones europeas”

  1. Tenéis razón en apuntar a la comunicación como una de las razones por la que no se ha logrado atraer a los votantes hacia las elecciones europeas, aunque no es el único.

    Creo que la razón principal, sin embargo, es que la UE sigue sin ser una realidad política: Si los ciudadanos pudiesen elegir un presidente o gobierno de la UE que tuviese poder político real (como los presidentes de gobierno o los primeros ministros), a la gente le sería más fácil entender la importancia de las elecciones. Elegir a unos parlamentarios que van a definir las legislaciones marco y los presupuestos, siendo importante, no es igual de atractivo.

    Desde el punto de vista de la comunicación, algunos políticos europeos han hecho un esfuerzo para captar la atención del público, como el tremendo Berlusconi, con su propuesta (que no es la primera vez que hace) de poner en las listas mujeres despampanantes para llamar la atención. Ahora parece que la broma le ha costado el matrimonio y veremos si algún otro problema más de carácter político en el parlamento italiano.

    En Italia tampoco deben haber visto la idea tan rara, cuando no hace muchos años permitieron con sus votos que la estrella del porno Cicciolina fuese diputada en su país…

    Esta idea de Berlusconi, aunque detestable de todas todas por distintos motivos (empezando por lo ofensiva que es tanto para la mujer como para el parlamento europeo), nos debería hacer reflexionar y plantearnos si es que los demás políticos europeos no son capaces de hacer propuestas serias y atractivas a la vez.

  2. Hola, estoy de acuerdo con lo que habéis escrito, aunque yo diría que la culpa es de todos y de ninguno.

    La culpa es de todos: por un lado, de los líderes europeos que, salvo honrosas excepciones, carecen de la talla y los ideales de aquellos que la fundaron. De los medios, por no profundizar más allá de la publicidad política, por no dedicarse a rascar y tratar de explicar los cambios que suponen las decisiones europeas. De los europeos, cada vez menos comprometidos y generosos con nuestros vecinos más pobres, cada vez más escépticos y reticentes a la distribución de la riqueza…

    Y al mismo tiempo de ninguno: porque la inmensa mayoría de las cuestiones que se tratan son de carácter muy técnico y nos afectan únicamente a medio plazo (a los dos/tres años), y eso, ante la sobredosis de información que hay hoy en día…

    Propongo que quizás, en lugar de pasar meses y meses con el hombre de Cromañón y el Imperio Romano, los planes de estudios se centren más en el siglo XX y, de pasada, den unas pinceladas de lo que es Europa (algo de historia, ventajas, composición…)

  3. Gracias por tu aportación, Durao. Solucionar el desapego hacia Europa a través del sistema educativo me parece lógico, aunque los resultados tardarían en verse.
    El problema de liderazgo de los políticos no sé si es tanto una cuestión de talla (que quizás también) como de falta de compromiso con una idea de Europa. La realidad es que muchos de ellos tienen una visión meramente instrumental de la UE.

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